Qué entendemos por patrimonio industrial
El International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage (TICCIH) lo define como los restos de la cultura industrial con valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico.
Para la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, abarca cualquier construcción o estructura (fija o no) del periodo de la Revolución Industrial que, por sí sola o junto a sus instalaciones, ilustre el nacimiento o el desarrollo de procesos industriales o técnicos.
Turismo industrial: diversificar sin perder identidad
En España, iniciativas como la Red de Turismo Industrial nacen para dinamizar este tipo de experiencias, con el apoyo institucional de organismos como Turespaña. La idea es sencilla: ampliar el relato del destino y diversificar su oferta sin convertirla en un parque temático.
Euskadi es un buen ejemplo de estrategia: su Plan de Turismo Cultural incorpora de forma destacada recursos industriales. Entre ellos, el Valle Salado de Añana (Álava), que ha sido objeto de procesos de evaluación y candidatura en el entorno UNESCO.
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| Valle de Salado Añana, Alava |
Alicante: industria, exportación y oportunidad
La provincia de Alicante se ha caracterizado por industrias tradicionales —calzado, piedra natural, juguete, agroalimentario— y por una cultura empresarial pionera en exportación e innovación. En ese contexto, la Cámara de Comercio y la Diputación han impulsado la Red de Turismo Industrial de la Provincia de Alicante, a la que Elche se ha sumado como municipio clave.
Elche: el palmeral como archivo urbano
En el entorno urbano del Palmeral de Elche aparecen huellas de un pasado industrial ligado al textil y al calzado. Son testigos silenciosos de una transformación profunda: hasta bien avanzado el siglo XIX, más del 70% de la población trabajaba en la agricultura. El salto hacia una sociedad industrial se acelera a finales del XIX y principios del XX, de la mano de los cambios tecnológicos de la Revolución Industrial.
Algunos molinos se convirtieron parcialmente en pequeñas centrales eléctricas (como el Molí Nou). Otros fueron comprados para instalar fábricas textiles en sus solares, aprovechando los saltos de agua para mover máquinas y telares.
La alpargata: de artesanía a potencia productiva
A mediados del siglo XIX, la artesanía alpargatera se transforma en industria. El cáñamo sostiene la producción; el yute —fibra importada— se incorpora y amplía capacidades. En el último tercio del siglo XIX, la demanda crece con fuerza y Elche se convierte en una de las zonas alpargateras más dinámicas del país.
Evolución aproximada del tejido productivo (datos históricos del propio sector):
- 1845: 8 talleres alpargateros registrados en la ciudad.
- 1924: más de 100 fábricas.
- Producción anual: 6 millones de pares (1890), 10 millones (c. 1913), ~20 millones (mediados de los años 20), 48 millones durante la Segunda República.
La especialización llegó después: se separa la fabricación de la alpargata de la producción de lonas y trenzas, y las empresas abandonan el telar manual para impulsar fábricas textiles especializadas.
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| Interior de la fabrica de alpargatas de D.Juan Orts Miralles Fuente Memoria digital de Elche |
Tres hitos industriales en el paisaje del palmeral
1) "Pedro Revenga y Compañía" (Molino de la Palmereta)
Constituida en 1886 para fabricar trenza plana de alpargata y lona de algodón, adquirió el solar del Molino de la Palmereta. Se considera la primera fábrica moderna que aprovechó el salto de agua para mover telares mecanizados.
En 1896 elaboraba 40 tipos de lona y distintas clases de trenza para suelas. En 1906 fue comprada por Casto Torregrosa para ampliar la instalación. En los años 60 del siglo XX se instaló una fábrica de cerámica (Quiles). Hoy quedan ruinas: la chimenea, el salto de agua y una palmera solitaria.
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| Entrada de agua de la acequia al antiguuo Molino de la Palmereta y chimenea de la Fabrica de Revenga |
2) "Ripoll, Ferrández y Compañía" (Molino de las Dos Muelas)
En 1880 compran el solar del Molino de las Dos Muelas. En 1892 la fábrica contaba con 32 operarios, 35 telares hidráulicos y una sección de tintorería, dedicados a la producción de lona para alpargatas.
El complejo reproduce el modelo de las colonias industriales catalanas: cuatro naves metálicas de dos plantas, cubierta a dos aguas y grandes vanos de iluminación. Se sumaban construcciones auxiliares (oficinas, escuela y viviendas para trabajadores).
La gran chimenea del sistema de vapor sustituyó parcialmente la fuerza hidráulica: primero se usó una rueda motriz horizontal con transmisiones a los telares; hacia el final de la Primera Guerra Mundial se instaló una turbina.
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| Telares hidráulicos de la Fabrica e Ferrandez |
Del antiguo molino queda el punto de entrada de la acequia al casal y el salto de agua. La Fábrica de Ferrández es, además, un ejemplo vivo: sigue en funcionamiento fabricando componentes para el calzado.
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| Fabrica de Ferrandez y derranador del antiguo Moino de la dos Muelas |
3) Molino de la Torreta o Cemtim
A principios del siglo XX se construyó aquí un complejo dedicado a la fabricación de lona. Cerró en la segunda mitad del siglo XX y el edificio se derribó. En la actualidad sobreviven la chimenea y una pequeña balsa, junto a la entrada a dos canales del viejo molino.
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| Restos del Molino de la Rambla y Molino del Centim y chimenea de la fabrica textil |
Museos y espacios que custodian la memoria industrial
Buena parte del patrimonio industrial ilicitano se conserva en el Museo Escolar de Pusol, que ha realizado una labor notable de recuperación y restauración de piezas procedentes de antiguas fábricas.
La Tienda Museo Pikolinos, en el polígono industrial de Torrellano, ofrece una exposición de casi 1.000 m² dedicada a la historia y evolución de la industria alpargatera de Elche, con fondos cedidos por el Museo de Pusol y una sección sobre la trayectoria de la propia firma.
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| Tienda Museo Pikoinos |
El patrimonio industrial como parte del oasis
En la Ruta del Palmeral Histórico, los restos de antiguas fábricas forman parte del paisaje y nos hablan de la evolución del oasis y de la sociedad que lo ha gestionado. Como recuerda Pietro Laureano:
“Los oasis no son solo áreas cultivadas, sino la suma de componentes medioambientales y arquitectónicos que resultan de una sabia utilización del espacio”.
La pregunta, entonces, no es si estas huellas merecen conservarse, sino qué relato queremos construir con ellas: ¿un álbum de nostalgia o un mapa útil para entender quiénes somos?
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Magnífico artículo! enhorabuena por vuestro trabajo.
ResponderEliminarDiana Sánchez Mustieles.
Blog Patrimonio Industrial Arquitectónico
Muchas gracias Diana, es uno honor viniendo de ti. Saludos!
ResponderEliminarEnhorabuena por el post, me ha encantado y pude conocer un poquito más en mi corta visita a Elche, sin duda, un lugar para volver.
ResponderEliminarBsos
Marta
http://oletuestilo.blogspot.com.es/
Gracias Marta, espero que vuelvas pronto a Elche así podre enseñarte el oasis. Un beso grande!
ResponderEliminarMuy interesante. Ciudades como Alcoy han integrado el arte y la industria enl el entorno y las construcciones Puentes, teatros y casinos reflejan esta realidad.
ResponderEliminarMuchas gracias Psicosalud, tienes razón Alcoy es un buen ejemplo de conservación del patrimonio industrial. Saludos
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